Columna invitada

La arenga presidencial (1) 

¡Viva la Independencia! 

Demetrio Rojas S. 

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dio la noche del 15 de septiembre su primer Grito de Independencia. A la par de un cambio de régimen, se da un cambio en el antiguo protocolo de la ceremonia del Grito, incluyendo nuevos personajes y conceptos. 

La Guerra por la independencia inicia el 15 de septiembre de 1810 y culmina el 28 del mismo mes de 1821, con la Declaración de Independencia firmada por Agustín de Iturbide y 31 personas más, integrantes de la Junta, que representaban no a la población en general ni a los territorios (provincias), sino a sectores económicos y con cierto poder: terratenientes, mineros, comerciantes, religiosos y letrados; y cuyo texto es el siguiente: 

“Acta de independencia del Imperio Mexicano, pronunciada por la Junta Soberana congregada en la Capital el 28 de septiembre de 1821. 

“La Nación Mexicana que, por trescientos años, ni ha tenido voluntad propia, ni libre uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido. 

“Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y está consumada la empresa, eternamente memorable, que un genio, superior a toda admiración y elogio, por el amor y gloria de su Patria, principió en Iguala, prosiguió y llevó al cabo, arrollando obstáculos casi insuperables. 

“Restituida, pues, esta parte del Septentrión al ejercito de cuantos derechos le concedió el Autor de la Naturaleza y reconocen por inenagenables y sagrados las naciones cultas de la tierra; en libertad de constituirse del modo que más convenga a su felicidad; y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios; comienza a hacer uso de tan preciosos dones, y declara solemnemente, por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es Nación Soberana, e independiente de la antigua España, con quien, en lo sucesivo, no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha, en los términos que prescribieren los tratados; que entablará relaciones amistosas con las demás potencias y cuantos actos pueden y están en posesión de permitir las otras naciones soberanas: que va a constituirse, con arreglo a las bases que en el Plan de Iguala y Tratado de Córdoba, estableció, sabiamente, el Primer Jefe del Ejército Imperial de las Tres Garantías; y en fin que sostendrá, a todo trance, y con sacrificio de los haberes y vidas de sus individuos, (si fuere necesario) esta solemne declaración, hecha en la capital del Imperio a 28 de septiembre del año de 1821, primero de la Independencia Mexicana.” 

Gracias a quienes participaron durante esos once año de lucha, hoy se puede hablar de un país llamado Estados Unidos Mexicanos (México). Sin embargo, la independencia sigue aunque ha tenido su costo económico y territorial por motivo de intervenciones extranjeras provenientes de España, Francia  Estados Unidos. 

La primera guerra intervencionista fue de España en 1829, cuya causa principal fue reconquistar México; la segunda por parte de Francia en 1838-1839, en la llamada “La Guerra de los Pasteles», provocada por un panadero francés que exigía una indemnización económica; la tercera con Estados Unidos en el lapso 1846-1948,al final éste país se quedó con la mayor parte del territorio mexicano (Arizona, Nuevo México y Texas); una cuarta fue la de Francia de 1862-1867, que pretendió adueñarse de la economía de México, con un emperador aliado, Maximiliano de Habsburgo; luego vino otra de Estados Unidos en 1914 y finalmente otra estadounidense en 1916, ambas por intereses económicos,  comerciales y territoriales. 

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