FILOaxaca 2019.  

Quiénes somos y quiénes podríamos ser 

 Demetrio D. Rojas 

No hay fiesta que no se llegue ni plazo que no se cumpla (refrán popular). 

Estamos a horas de que se inicie la 39 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), que resulta ser un gran evento literario y, a la vez, el festival de fomento a la lectura más importante desde Oaxaca, México, para el mundo; con sede, por segunda ocasión, en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO). Su importancia radica en ser un foro abierto sobre la base de la literatura. 

Resulta ser tan atractiva la programación y tan variados los destinatarios, que desde ya se auguran venturosos resultados, pues en ella se encuentra el Programa Literario, propiamente dicho; las actividades dirigidas a bebés, chamacos y jóvenes; el programa académico, la parte artística musical y teatral,  y la participación de los profesionales del Libro.  

Pero no todo es romería, en esta Feria se trata, en esencia y también de forma, la temática relacionada con la participación y problemática social de la mujer. Por ello, el comité de selección para el programa literario integrado por Yásnaya Aguilar, Jazmina Barrera, Verónica Gerber BicecciTanya Huntington, Yolanda Segura e Isabel Zapata (expresa en su órgano de difusión),se propuso instalar 52 mesas con perspectiva de género, para discutir temas álgidos como el machismo y los feminicidios, los trabajos domésticos y de cuidados, la brecha salarial, las disidencias sexuales, el colonialismo, la agencia sobre el futuro, la autonomía sobre el cuerpo, los aportes de las mujeres indígenas y las luchas por el territorio, entre otros. 

Para enseguida decir que: La intención es construir un espacio para concientizarnos sobre el lastre de la mirada masculina en la escritura (y en la cotidianidad), para luchar por el derecho a la imaginación, para hablar de las formas en que podemos organizarnos y para proponer la vida frente a la necropolítica dominante. 

Y después de una breve ponderación de la valoración de los escritores y las escritoras en México, donde resulta una gran disparidad, menos éstas ante aquellos, y la invisibilización de éstas, proponen que “El medio cultural tiene que cambiar, no será suficiente incluirnos en los sistemas de validación existentes. Debemos plantearnos formas distintas de escribir, publicar y dialogar; estrategias que aún no hemos alcanzado a vislumbrar.  

No se trata solamente de reconocer los procesos de victimización y revictimización sino de recalcar nuestra agencia y las posibilidades de resistencia ante todas las violencias que nos atraviesan. Se trata de poner el cuerpo en acción y recuperar espacios para la rabia tanto como para el goce: de la masa al glitter, de los esténciles a los memes. Con este programa de mesas nos hacemos presentes y conminamos a nuestros compañeros escritores y lectores a participar de los diálogos y asumir la posición de habla y escucha –que históricamente ha sido asignada a las mujeres– desde el otro lado de la mesa. En un contexto en que el orden intenta sostenerse criminalizando la protesta femenina, amenazando la vida de quienes defienden el territorio y priorizando el discurso violento y patriarcal entre autoridades y medios de comunicación, nos parece fundamental plantear esta invitación a que cuestionemos el lenguaje, los vínculos familiares, laborales y el amor romántico. Somos conscientes de la fuerza de los signos y su potencia transformadora. El poder masculino administra la rutina, pero no lo extraordinario.  

El futuro, si existe, necesita de las estrategias con las que hemos enfrentado históricamente al patriarcado y de las nuevas que podamos inventar en conjunto. La autogestión y las redes de creación de mujeres, así como los espacios de comunidad entre escritorxs y lectorxs, son y serán fundamentales en esta encrucijada. Por las que ya no están, por las que nos faltan, por las que vienen, por las que estamos, proponemos la escritura y la conversación para inventar la vida nuevamente. 

Es tiempo de la mujer. 

Por REMM

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