Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec encabezan las cinco regiones más violentas.

En América Latina cada dos horas es asesinada una mujer. En México a un promedio de diez mujeres se les arrebata la vida día con día y en Oaxaca, en lo que va del sexenio de Alejandro Murat se contabilizan 405  feminicidios en Oaxaca y 716 mujeres desaparecidas. Ambos delitos representan el más alto índice en violencia de género que viven las mujeres en la entidad. Desde el 30 de agosto de 2018 que se declaró la alerta de género en la entidad han ocurrido 187 feminicidios, 24 en lo que va de 2020.

Según Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, en un comparativo con el mismo periodo -39 meses y 6 días- con el gobierno anterior –Gabino Cué- se constata que ha habido un incremento en el número de feminicidios que pasó de 390 a 404 mujeres asesinadas y de 137 desaparecidas a 716.

Entre los datos de la plataforma virtual Violencia Feminicida en Oaxaca[1],  se encuentra que las regiones de Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec registran 84 feminicidios cada una, ocupando los primeros lugares en la lista de violencia feminicida. De igual manera, se registran el más alto número de mujeres desaparecidas en ambas regiones -402 en Valles y  82 en el Istmo-. Le siguen la región de la Costa con 70 feminicidios y la Mixteca con 64 desaparecidas. La región del  Papaloapam, ocupa el tercer lugar en ambas categorías, con un registro de 64 feminicidios y 63 desaparecidas a la fecha. Cabe señalar que en el escenario social, desaparición y violencia feminicida están estrechamente vinculados, y desbordan el propio léxico jurídico, así como su clasificación penal[2].

Es de observar que el mayor porcentaje de asesinatos de mujeres en Oaxaca es con disparos, lo que ha sido una constante desde hace ya varios años, hecho que no deja de ser preocupante si se analiza que -tan sólo de enero a octubre de 2019- se registró un crecimiento del 65% nacional en la solicitud de armas a la Sedena por parte de particulares[3] , donde más de cuatro de cada diez peticiones son autorizadas. Aunado a esta alarmante situación, se encuentra el despliegue de elementos del ejército en Oaxaca a partir de la Ley de Seguridad Interior de 2017, sobre todo en el Istmo de Tehuantepec -una de las regiones con la más alta cifra de feminicidios en toda la entidad. Las preguntas siguen siendo las mismas ¿de dónde salen las armas con las que se asesina a las mujeres y niñas en Oaxaca? y ¿dónde está el control de armas por parte del estado?

Lo que también resulta preocupante es el incremento de mujeres desaparecidas del año 2016 a la fecha, pues de los 716 casos registrados en la entidad, más del 75% se encuentra en el rango de los 13 a 26 años de edad -mujeres adolescentes y jóvenes.

Además, las dificultades que enfrentan sus familiares cuando tienen que probar la calidad moral de la desaparecida ante los servidores públicos, retrasa la inmediata búsqueda dentro de las primeras horas que son vitales. Por otra parte, tienen que evitar que frente al delito de desaparición, las autoridades relacionen el caso con feminicidio y que lo den como resuelto para bajar las estadísticas, ejerciendo presión, evitando que busquen a la víctima con vida y forzándoles a reconocer restos óseos sin contar con un examen forense confiable

Por REMM

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