Jaime Jiménez Ruiz fue asesinado a balazos la tarde del pasado domingo 28 de marzo por oponerse a los megaproyectos de la Comisión Federal de Electricidad, CFE, en el Río Verde en la Sierra Sur de Oaxaca.
Defender el derecho de la comunidad de Paso de la Reina a preservar su entorno natural le ha costado la vida en los últimos 90 días a cinco personas, Fidel Eras Cruz encabezaba la lista el pasado 23 de enero.
Asesinados a balazos también fueron la noche del domingo 14 de marzo, Raymundo Robles Riaño y Gerardo Mendoza Reyes. La ineptitud y cubrir con la impunidad a los asesinos ha sido la respuesta de los gobiernos estatal y federal.
Las personas defensoras de la vida y la libertad se enfrentan al terrorismo de estado con el gobierno de Alejandro Murat en Oaxaca, un gobierno en el que la desaparición forzada, los feminicidios y las ejecuciones extrajudiciales llenan de luto cientos de hogares.
A este terrorismo de estado se suma la pobreza y el luto que va dejando la pandemia, aunque los fabricantes de ilusiones y proyección política de Alejandro Murat y su grupo nos intentan hacer creer que en Oaxaca no pasa nada.
Las personas defensoras de Derechos Humanos, las personas defensoras de tierra y territorio, quienes se enfrentan a las políticas de muerte y saqueo están siendo impunemente asesinadas desde hace años en Oaxaca.
En la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca, solamente se acumulan las llamadas Carpetas de Investigación ante la incapacidad, tolerancia y complicidad de sus titulares con el crimen organizado y su violencia sin par.
El tráfico de drogas, de armas y municiones, el tráfico y explotación de seres humanos, la explotación de los recursos naturales son la aberrante realidad en uno de los estados más pobres de México.
Estado donde quienes lo han gobernado y gobiernan pasan a tener una protección e impunidad que les garantiza vivir como dioses el resto de sus vidas, a eso se debe el pleito por las candidaturas a puestos de elección popular.
Así, cuando inicia el indiscriminado bombardeo de mensajes electorales sin sustento y sin proyecto, quienes participan de la farsa democrática de la partidocracia pretenderán hacerle creer a la ciudadanía que su voluntad importa.
Se prometerán puentes y se construirán ríos imaginarios en voz de quienes hacen castillos en el aire rumbo a una prominente carrera política manejada por los mismos de siempre, los saltimbanquis de partidos y de intereses económicos.
Mientras tanto, las defensoras y defensores der Río Verde, quienes se oponen a la construcción de una presa hidroeléctrica en esa región, siguen de luto y con el miedo en el alma ante el calculado vacío de autoridad del terrorismo de estado.
El pueblo pobre, los indígenas, los habitantes ancestrales de estas latitudes de la madre tierra seguirán exigiendo que se les dejen de imponer los megaproyectos, las explotaciones mineras de compañías extranjeras, los proyectos eólicos.
No podemos, no debemos quedarnos indiferentes y cruzados de brazos ante tanta saña, ante tanto dolor, ante tanta sangre humana derramada en aras de lo que para los ricos significa progreso y para los pobres desolación y muerte.
¡Alto al terrorismo de estado en Oaxaca!
¡Paz, justicia y libertad, ya!

Deja un comentario