Uno de agosto, Consulta Popular, Ejercer la Democracia. 

Demetrio D. Rojas

La Constitución federal, en fracción IV, denominada “De los ciudadanos mexicanos”, dice que los mexicanos, varones y mujeres, tienen la calidad de ciudadanos al cumplir 18 años y teniendo un modo honesto de vivir. El artículo 35 dice cuáles son los derechos de la ciudadanía, entre los que se encuentra el de votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional o regional, las que pueden ser convocadas por el presidente de la república, la cámara de diputados, la cámara de senadores -del Congreso de la Unión- y ciudadanos en general.

El próximo domingo primero de agosto se efectuará la primera consulta popular cuya cuestión es:

¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminada a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

Es decir, se preguntará  a la ciudadanía si está de acuerdo o no en iniciar averiguaciones acerca de las decisiones tomadas por los ahora expresidentes de México, desde Salinas de Gortari hasta Peña Nieto, incluyendo a Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón; y que hayan repercutido en la vida nacional. Todo con la finalidad de que, en su momento, se haga justicia, mediante la imposición de sanciones y/o penas a los que resulten responsables y se repare el daño a las víctimas.  .

La importancia de esta primera consulta popular radica en que es la primera que se realiza en toda la historia de México; tiene trascendencia porque nunca antes ninguna autoridad, ningún gobernante, había pedido opinión a la ciudadanía para influir en sus decisiones de gobierno; y porque la voz del y la ciudadana se ahogaba en un grito de impotencia ante los abusos de la autoridad, que llegaban a pisotear los derechos humanos y restringir las garantías individuales. Todo esto quedará en el pasado, siempre y cuando la ciudadanía participe, haciendo valer su voz y voto, para impedir que los gobernantes tomen decisiones contrarias a los intereses de las y los mexicanos. 

Con la consulta popular, además, se fortalece la tendencia a garantizar y ejercer una plena democracia directa, tendencia que no se puede dejar a la deriva, ya que esto garantizará que las futuras decisiones que tomen las autoridades tengan, de ser necesario, que pasar por el tamiz de la opinión popular; lo anterior evitará que existan imposiciones que afecten gravemente a la población en general, no sólo a nivel nacional sino también a nivel regional, de ahí que ahora sea más que un derecho, una obligación de los hombres y las mujeres ciudadanas del país, de participar en este acto democrático.

No está por demás decir que la participación en la consulta será una forma de reproche a las decisiones tomadas por los mencionados expresidentes de la república, que hicieron de México, del pueblo mexicano, una población empobrecida, de economía estancada e inequitativa, y de una educación elitista y tendenciosa a favor de la discriminación y del clasismo.

Cada una/o de las/os mexicanas /os, que sea y se sienta patriota, debe participar en la Consulta Popular.

El Artículo 87 Constitucional establece que el Presidente de la República, al tomar posesión de su cargo, rendirá la siguiente protesta: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande.”

El primero de agosto será, debe de ser, el día en que el Pueblo de México, demande a los expresidentes la deslealtad con que se condujeron ante el Pueblo y lo antipatriótico que fueron al poner en manos extranjeras los recursos naturales del país.

Para no ser cómplices o encubridores, asistamos a las casillas a dar el voto para que se les juzgue.

Ni perdón ni olvido. 

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